Han pasado casi dos meses.
Aunque no pude poner una reclamación en la oficina de IBERCAJA en la Expo, porque saltándose las leyes como les da la gana y con el beneplácito de la autoridad competente o incompetente, no tenían hojas de reclamaciones en la tal aficina, sí que la rellené en la oficina de información de la Expo y la rellené también en la sucursal más cercana.
Yo estaba seguro que en Zaragoza y contra IBERCAJA lo iba a tener complicado, pero viviendo en una democracia y estando por medio un "demócrata de toda la vida como el Sr. Belloch" la palabra imposible no existiría ante el robo y la injusticia.
Pues mira tú por dónde va a resultar que sí, que los bancos atracan, cuando pueden, al más pintado con todos los beneplácitos y luego, encima, cuando se descubre que se han gastado y repartido los dinerillos que malamente has podido ahorrarte durante toda tu vida, resulta que cogen del dinero que tú has aportado con tus impuestos para ayudarles a los pobres porque la crisis es la crisis.
Nadie se ha dignado dirigirse a mí aunque sólo sea para decirme: Hemos recibido su queja.
Los tentáculos de IBERCAJA son demasiado largos y potentes para que nadie en Zaragoza se atreva a contrariarles.
La pena es que Aragón es una región que siempre ha gozado de la simpatía de todos los españoles y, a base de actitudes de entidades que, dicen, les representan de manera indigna, se está granjeando la etiqueta de "non grata" para mucha gente y creo sinceramente que no se lo merece.
Aunque no pude poner una reclamación en la oficina de IBERCAJA en la Expo, porque saltándose las leyes como les da la gana y con el beneplácito de la autoridad competente o incompetente, no tenían hojas de reclamaciones en la tal aficina, sí que la rellené en la oficina de información de la Expo y la rellené también en la sucursal más cercana.
Yo estaba seguro que en Zaragoza y contra IBERCAJA lo iba a tener complicado, pero viviendo en una democracia y estando por medio un "demócrata de toda la vida como el Sr. Belloch" la palabra imposible no existiría ante el robo y la injusticia.
Pues mira tú por dónde va a resultar que sí, que los bancos atracan, cuando pueden, al más pintado con todos los beneplácitos y luego, encima, cuando se descubre que se han gastado y repartido los dinerillos que malamente has podido ahorrarte durante toda tu vida, resulta que cogen del dinero que tú has aportado con tus impuestos para ayudarles a los pobres porque la crisis es la crisis.
Nadie se ha dignado dirigirse a mí aunque sólo sea para decirme: Hemos recibido su queja.
Los tentáculos de IBERCAJA son demasiado largos y potentes para que nadie en Zaragoza se atreva a contrariarles.
La pena es que Aragón es una región que siempre ha gozado de la simpatía de todos los españoles y, a base de actitudes de entidades que, dicen, les representan de manera indigna, se está granjeando la etiqueta de "non grata" para mucha gente y creo sinceramente que no se lo merece.
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